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– El embajador está en Chengdu. Apuesto a que Zai también está allí. Seguramente han ido a la granja.

– Pero no tenemos la menor idea de dónde está.

– Debían de tener un cómplice dentro de Panda Brand -argumentó Hulan-. Tenemos que ir allí y encontrar a alguien que pueda ayudarnos.

– Las posibilidades son mínimas, pero es la única pista que tenemos. Iremos allí y utilizaremos toda la información que podamos sacar. Luego seguiremos la siguiente pista, por pequepa que sea, y así hasta que se descubra la verdad.

Mientras escuchaba a David, Hulan pensó una vez más que su obstinada persistencia y empuje eran lo que más amaba en él.

– Tienes razón -dijo, cogiéndole la mano-. Tenemos que acabar con esto antes de que…

– ¿Antes de que acabe con nosotros? -Intentó sonar ligero, pero al ver a Hulan asentir solemnemente sintió que el miedo le hacía un nudo en el estomago. Aspiró profundamente y exhaló el aire despacio-. De acuerdo. Sabemos que pueden seguirnos la pista allá donde vayamos. ¿Qué me dijiste aquel día en el parque Bei Hai? ¿Que había una cámara de video en cada semáforo? Pero oye, Hulan, hay gente que escapa de Pekín. Muchos de los estudiantes de Tiananmen escaparon. Los vi cuando los entrevistaron en la televisión. ¿Como lo hicieron?

– Tenían amigos que los ocultaron. Tenían conexiones en Hong Kong. -Hulan comprendiía lo que David daba a entender, pero ellos tenían un problema que los estudiantes no tenían. Los disidentes que habían desaparecido de China para reaparecer en Hong Kong o en Occidente eran chinos. David era un fan gway , un demonio extranjero.

– Necesito un teléfono -anunció el.

Hulan hizo que el taxista los dejara delante de una cafetería. Hulan marco el numero, pidió por la habitación de Beth Madsen en chino y tendió el teléfono a David, que no dio su nombre al hablar.

– ¿Se acuerda de mi? Nos sentamos juntos en el avión de Los Angeles. -Hubo una pausa mientras Beth hablaba, luego David dijo-: No, tengo una idea mejor. ¿Puede encontrarse conmigo dentro de dos horas? No, en el bar no. ¿Conoce el canal que hay frente al hotel? Salga del hotel y gire a la derecha por el sendero. A unos cuatrocientos metros verá una pequeña tienda donde venden artículos de cocina. Nos encontraremos allí. -Soltó una carcajada forzada-. Sé que suena misterioso, pero venga, ¿de acuerdo?

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